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San Martín de la Vega.

 

En el siglo XIII en un documento de 1239, ya aparece el nombre de San Martín. Posiblemente, el nombre se debía a San Martín de Tours, a quien estuvo dedicada la iglesia del municipio hasta 1579. En el siglo XV, pasó a llamarse San Martín de la Vega del Jarama, quedando posteriormente en el topónimo que hoy conocemos. Su origen se debe, según la tradición, a un vecino de Alcalá de Henares llamado Martín, quien, al parecer, construyó una casa junto al Jarama, que constituiría el inicio de este núcleo poblacional.

Sin embargo, la versión histórica señala que fue una cuadrilla de quiñoneros de la parroquia de San Martín de Segovia la que se instaló en esta zona para defenderla de la invasión musulmana.

En toda la cuenca del Jarama, han aparecido numerosos vestigios de asentamientos más o menos estables desde épocas muy tempranas. Se han encontrado restos arqueológicos del Paleolítico, el Neolítico y la Edad del Bronce. En el término de San Martín de la Vega, destacan especialmente los hallazgos de cuenca fluvial, de los que se ha excavado una gran cantidad de fondos de cabaña de diferentes épocas.

En los últimos tiempos, con motivo de las obras del parque temático, han aparecido yacimientos de diferentes periodos desde la Edad del Bronce a la época visigoda, destacando de esta última el hallazgo de una necrópolis con más de 250 enterramientos y un poblado.

También se han encontrado abundantes restos cerámicos de origen árabe, lo que prueba el asentamiento islámico en el término que se mantendría hasta la época de la caída del castillo de Aurelia (Colmenar de Oreja) en 1137. A partir de entonces, San Martín de la Vega fue incorporado a la jurisdicción del concejo de Segovia, dentro del sexmo de Valdemoro. Poco después, en 1140, el rey Juan II donó a su hijo Enrique el señorío de la ciudad de Segovia y todos sus términos jurisdiccionales entre los que se encontraba, como ya hemos dicho, San Martín.

Desde estos primeros momentos se sucedieron las disputas entre Toledo, Palencia, Segovia y Madrid por la posesión del sexmo. Quizás el pleito más importante fue el protagonizado por los obispos de Segovia y Palencia que terminó con la intervención del Papa Clemente III, quien el 16 de marzo de 1190 adjudicó el sexmo de Valdemoro a Segovia.

La importancia del territorio por su situación y la fragilidad de las fronteras cristianas, obligó a Segovia a crear un sistema de vigilancia efectivo. Se fundaron así los quiñones.

Diego de Colmenares aseguraba en el siglo XVII que los fundadores fueron dos nobles segovianos, don Fernán García de la Torre y don Día Sanz. Se trataba de una institución armada de cuatro escuadrones, llamados San Esteban, San Martín, San Millán y la Santísima Trinidad, con cien lanceros cada uno, todos a caballo, cuya misión principal era vigilar las zonas conflictivas los días festivos en los que los vecinos tenían que descuidar estas labores para acudir a la iglesia.

Los quiñoneros alcanzaron un enorme poder en las zonas que les fueron encomendadas, acrecentando considerablemente sus bienes durante los años que duró su tarea. Después, los quiñoneros solicitaron permiso para vender sus propiedades. Tras una primera venta al concejo de Segovia, las propiedades fueron devueltas y vendidas de nuevo, pero esta vez a nobles. Pero el rey Enrique IV intervino y, tras una complicada investigación, hizo que los territorios, llamados quiñones, fueran devueltos a sus concejos.

En el siglo XV, los Reyes Católicos, conscientes del valor de la vega, separaron San Martín, Titulcia y Ciempozuelos de Segovia, para donarlas, junto a otras posesiones, en 1480 a los marqueses de Moya, D. Andrés Cabrera y D. ª Beatriz de Bobadilla.

La donación no gustó a Segovia que intentó recuperar sus territorios, pero, tras un siglo de luchas, el día 12 de junio de 1592 D. Diego Cabrera Fernández de Bobadilla y de la Cerda, Conde de Chinchón, bisnieto del primer Conde de Chinchón y Marqués de San Martín de la Vega, recibió la definitiva escritura de posesión, a cambio de ceder a Segovia otros territorios y una cantidad importante de dinero.

En manos del condado de Chinchón se mantuvo San Martín de la Vega hasta que a finales del siglo XVII, el quinto Conde de Chinchón murió sin descendencia directa.

Pasó San Martín a pertenecer a doña Isabel de Castro, su sobrina. A partir de entonces fueron constantes los cambios de señor hasta 1738, cuando el infante don Felipe de Borbón, hijo de Felipe V, compró el condado de Chinchón. A don Felipe le sucedió al frente del señorío su hermano don Luis Antonio de Borbón. Esto ocurría en 1761 y, posteriormente, le sucedió el hijo de éste, el cardenal don Luis María de Borbón, quien lo cedió a su hermana María Teresa de Borbón y Vallabriga, la más famosa condesa de Chinchón, por posar para Goya, casada con el favorito de la reina María Luisa, el ministro Manuel Godoy.

En 1801 San Martín de la Vega pasó de la Provincia de Segovia a la de Madrid.

Fragmento extraido de la web municipal www.ayto-smv.es.

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